dic 30, 2011

LA RACHA DE SCHILD Y EL NACIMIENTO DE UNA ESTRELLA

Una racha impresionante. Cuarto eslalon, cuarta victoria. La impresionante atleta de Atomic Marlies Schild conquistó su 31.ª victoria en eslalon en la Copa del Mundo disputada en Lienz. Ahora le faltan solo tres victorias para igualar el récord de Vreni Schneider en la Copa del Mundo y seis para firmar la temporada perfecta. La gran sorpresa de la competición llegó de la mano de la joven estadounidense Mikaela Shiffrin, de solo 16 años, que terminó en tercera posición. Y en categoría masculina, Erik Guay se quedó a 22 centésimas del podio en la prueba de descenso disputada en Bormio.

1,19 – 1,87 – 0,46 – 0,79. Estos segundos de diferencia son los que han separado a Marlies Schild de sus competidoras en la Copa del Mundo. “Disfruto al máximo de cada prueba. Esquiar es diversión pura”, asegura una Marlies Schild pletórica tras conseguir su 33.ª victoria en la Copa del Mundo. Mientras la esquiadora sigue concentrada para firmar una temporada perfecta en eslalon (con 10 victorias consecutivas), su preparador de ATOMIC Rudi Berger trabaja sin descanso para conseguir una puesta a punto aún mejor y alcanzar nuevos objetivos: “Marlies es una perfeccionista. Es genial trabajar con ella. Creo que este es el secreto de su éxito. En eslalon gigante todavía hay margen de mejora. Después de quedar en 11.ª y 15.ª posición, ahora queremos colarnos entre las diez mejores”. Por su lado, la joven promesa de ATOMIC Mikaela Schiffrin, a sus 16 años, celebró su primer podio en su octava participación en la Copa del Mundo. La brillante esquiadora estadounidense logró la tercera plaza tras registrar el mejor tiempo en la segunda manga y quedar en 12.ª posición en la primera.

ERIK GUAY QUEDA CUARTO PESE AL VIENTO DE CARA

Erik Guay volvió a dar una lección de esquí en el descenso con más desnivel de la Copa del Mundo. El gran atleta de ATOMIC firmó de nuevo un cuarto puesto, la misma posición que en la prueba suspendida en Gröden. “Estoy contento de haber llegado sano y salvo a la meta. Me ha jugado una mala pasada el viento de cara antes del salto de St. Peter. De lo contrario, hubiese podido estar en el podio. Ahora tengo ya la vista puesta en los clásicos de esquí del próximo año”.

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